La Ruta del Cacao de Nayarit: actividades llenas de sabor

Por: Malinali López

Nayarit es una tierra mágica con múltiples ecosistemas que van desde desiertos, bosques o montañas hasta paradisiacas playas.

Esto lo hace también una tierra de sabores ancestrales, con una cocina que combina influencias prehispánicas y costeras que dan lugar a platillos únicos como el tlaxtihuilli, las tostadas de marlín o el ceviche estilo Nayarit.

Y así, encontramos también una faceta poco conocida pero deliciosa de este estado: la Ruta del Chocolate; una travesía que conecta con las raíces de México, con las comunidades rurales y con el espíritu de una tierra que aún conserva prácticas ancestrales en torno a este tesoro mesoamericano. Y efectivamente nos da la oportunidad de disfrutar de este delicioso fruto.

La presencia del cacao en Nayarit no es casual, ya que la Sierra de Vallejo y otras regiones del estado han sido testigos del cultivo de cacaos nativos desde tiempos prehispánicos y que hoy, gracias a iniciativas como Planeta del Cacao o la Ruta del Chocolate, recuperan ese legado y lo convierten en una experiencia turística con propósito, pues apoyan la economía local, preservan la biodiversidad y fortalecen la identidad de las comunidades.

Quienes deciden recorrer la Ruta del Chocolate en Nayarit no sólo prueban este alimento, sino que lo entienden y aprecian más ya que lo preparan y lo viven de una manera diferente a la que acostumbran.

Iniciamos en Amatlán de Cañas

El viaje da inicio en Amatlán de Cañas, donde el primer punto de la ruta nos lleva a un rincón lleno de historia y tradición: la casa de Mamá Lola, un lugar único donde podremos observar el proceso ancestral para la preparación de productos hechos a base de chocolate. En el taller se percibe el aroma del cacao tostado y se hacen notorios a la vista postres como trufas, galletas y dulces típicos.

Uno de los grandes tesoros culinarios de Amatlán de Cañas es la elaboración artesanal de chocolate y cacahuate. Estos dos ingredientes tienen una fuerte raíz cultural en la región, y en el Corredor del Chocolate la señora Olga Lidia recibe a los visitantes de la ruta para mostrar el proceso tradicional, donde el cacao se tuesta lentamente sobre comales de barro, y luego se muele en piedra volcánica hasta formar una pasta espesa, oscura y fragante.

Para cerrar con broche de oro esta experiencia, nada mejor que degustar una taza de chocolate de metate con canela; su sabor profundo y textura ligeramente granulada, como debe ser un chocolate hecho a la antigua, se convierte en un momentos especial, casi ritual.

Continuamos hacia el poblado de Tondoroque, en la región de Riviera Nayarit, para visitar Planeta Cacao, un jardín museo dedicado a promover la cultura, el cultivo y aprendizaje del cacao, de manera interactiva. Cuenta con un taller de chocolate artesanal, y en la visita a su jardín de cacao se entenderá mejor el aprecio por este árbol sagrado, los usos culturales de su fruto, la flor del cacao y su mazorca, además de degustar bebidas ancestrales.

La siguiente parada nos lleva al Pueblo Mágico de Ixtlán del Río, donde la tradición chocolatera se mantiene viva gracias a proyectos familiares como Chocolate Ma Nena, una chocolatera artesanal con más de 100 años de historia.

Esta chocolatera comenzó alrededor de 1910 cuando María Guadalupe Monteón Ron, bisabuela de la fundadora, empezó a elaborar chocolate en El Rosario, Nayarit, con el objetivo abastecer una pequeña tienda del centro, destinando las ganancias a cubrir los gastos de la fiesta de la Virgen del Rosario, una muestra de la unión entre tradición, familia y comunidad.

Los visitantes aprenden sobre la historia del chocolate, sus orígenes y el proceso de elaboración artesanal, participando en el proceso de tostado y molido de granos de cacao para crear la base del chocolate. Se puede observar los procesos de elaboración del chocolate de mesa y crear su propia tablilla.

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