PepsiCo presentó en México su nueva versión Pepsi Extra Fizz, un relanzamiento que no modifica el sabor característico de la marca, sino la manera en que el consumidor percibe la frescura desde el primer sorbo.
La compañía incorporó una tecnología que rediseña el comportamiento de la carbonatación, generando burbujas más pequeñas y abundantes que se mantienen activas por más tiempo en boca, con el objetivo de intensificar la sensación de frescura sin alterar el perfil de sabor original de la bebida.
El fundamento detrás de esta innovación tiene respaldo en la ciencia sensorial de las bebidas carbonatadas. La percepción de frescura no depende únicamente de la temperatura o el sabor: el dióxido de carbono disuelto interactúa con receptores nerviosos de la cavidad bucal, generando una leve sensación de picor que el cerebro asocia directamente con la idea de frescura. Modificar el tamaño y la densidad de las burbujas altera esa estimulación sensorial, permitiendo prolongar la percepción de efervescencia sin necesidad de aumentar la cantidad total de gas carbónico incorporado a la fórmula.
Este relanzamiento llega acompañado de la campaña Fizz Comidas, una estrategia de comunicación que vincula a Pepsi Extra Fizz con la gastronomía urbana mexicana, explorando cómo la sensación de burbujeo puede complementar distintos sabores y momentos de consumo cotidiano. Rainer Strauss, directivo senior de la marca en México, explicó que la compañía busca posicionar el producto como parte activa de los momentos de comida compartida, y no únicamente como una bebida de acompañamiento genérico.
La estrategia se produce en un momento particularmente complejo para la industria refresquera mexicana derivado del incremento en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios aplicado a bebidas azucaradas, costos de insumos más elevados y un consumidor cada vez más sensible al precio final en punto de venta.
La jugada de Pepsi es competir en el terreno de la experiencia sensorial, sin resignar su fórmula clásica ni sumar restricciones nutricionales a su portafolio principal. Este movimiento confirma una tendencia más amplia dentro de la industria global de bebidas carbonatadas: frente a un consumidor cada vez más exigente y expuesto a mayor presión regulatoria sobre el azúcar, las marcas líderes exploran variables de innovación que van más allá de la reformulación nutricional, apostando a la textura, la carbonatación y la experiencia multisensorial como nuevos campos de batalla competitiva.
