Dulcerías Candy

Por: Malinali López

En esta ocasión, para conocer la historia de nuestro mayorista del mes nos trasladaremos al centro de la ciudad de Puebla, donde en 1977 Dulcerías Candy abrió sus puertas. Su fundador conocía muy bien el mundo de los dulces pues comenzó muy joven vendiendo en una carretilla, y después con su propio trasporte recorriendo rutas de venta. Esta experiencia y el conocimiento de lo que buscaba la gente fueron la base para abrir la dulcería.

Aun así, los inicios de la dulcería fueron todo un reto: “Como éramos un negocio nuevo, la gente todavía no nos conocía y costó mucho trabajo que los clientes empezaran a visitarnos. Con constancia, buen surtido y buen trato, poco a poco nos fuimos ganando su confianza”.

Gracias a este éxito fueron cambiando de ubicación y abriendo más puntos de venta, siempre con el objetivo de estar más cerca de sus clientes. Así, al día de hoy Dulcerías Candy cuenta con varias sucursales en la ciudad, con locales y formatos adaptados a cada zona y tipo de cliente.

Es por ello que cuentan con más de 8,000 productos de diferentes marcas y fabricantes, entre dulces, chicles, chocolates, galletas, botanas y salsa, desechables, materias primas para repostería y abarrotes. “Buscamos que nuestros clientes encuentren todo lo que necesitan en un solo lugar”, aseguraron. Y de toda esta gama de productos, señalaron que entre los más solicitados están los de las marcas Ricolino, Gonac, Ferrero, hershey’s, Mars, Sabritas, Bimbo, Totis, Montes y Nucita.

Dentro de su catálogo también podemos encontrar dulces típicos como alegrías, palanquetas, obleas, dulces de tamarindo y de leche que, aseguraron, siguen siendo muy apreciados por los consumidores. Al respecto, comentaron que atienden a un público muy variado: desde familias que organizan fiestas y mesas de dulces, dulcerías pequeñas y medianas, tienditas hasta comerciantes que venden en la vía pública o vendedores que trabaja con su propio vehículo. “Muchos de ellos llevan años comprando con nosotros”.

Por ello es que Dulcerías Candy ofrece varias opciones de ventas: desde una sola pieza hasta volúmenes de mayoreo, con precios escalonados para menudeo, medio mayoreo y mayoreo según la cantidad. También cuentan con venta de productos a granel y en línea a través de su página www.dulceriascandy.com

Aunado a esto, Dulcerías Candy también hace envíos de pedido por paquetería y transporte “para que nuestros productos lleguen a clientes fuera de nuestras sucursales”. Y si esto no fuera suficiente, reciben pedidos por WhatsApp o teléfono, y así los clientes pasan a recogerlos, sin filas ni espero.

Por otra parte, a los fabricantes y proveedores les ofrecen servicios de publicidad como anuncios en pantallas dentro de las sucursales, colocación de stands y material promocional, degustaciones en tiendas, volanteo y difusión de sus productos en las redes sociales de la dulcería. “Es una forma directa de que las marcas lleguen a muchos compradores en Puebla”.

Respecto a las temporadas festivas durante el año, aseguraron que siguen siendo fechas importantes de venta ya que los niños continúan esperando sus dulces y las familias mantienen vivas estas tradiciones. “Sin embargo, en los últimos años nuestras ventas en estas fechas han disminuido. Por un lado, los hábitos de consumo han cambiado y la gente compra de forma distinta a como lo hacía antes; por otro, la competencia es cada vez más fuerte. El canal abarrotero ha ganado mucha participación en la venta de dulces de temporada, lo que nos ha llevado a esforzarnos más para seguir siendo la opción preferida de nuestros clientes”, puntualizaron.

Hablando de la competencia, agregaron: “estamos en una zona muy disputada y convivimos con empresas grandes y bien organizadas. Nos diferenciamos por la amplitud de nuestro surtido, que combina marcas nacionales, internacionales y locales, siempre cuidando que todos nuestros productos cumplan con la normatividad. A eso sumamos precios por volumen y la cercanía que hemos construido con nuestros clientes durante casi 50 años”.

Finalmente señalaron: “Nos llena de orgullo ver cómo un negocio que empezó con una carretilla se convirtió en una empresa con varias sucursales. La dulcería es un proyecto familiar en el sentido más literal: nuestra familia ha crecido entre cajas de dulces, trabajando día a día en la tienda. Una de nuestras hijas, cuando era pequeña, se quedaba dormida dentro de una caja de bombones mientras sus papás atendían a los clientes. Hoy la dulcería sigue siendo un lugar donde trabajamos y convivimos juntos, y donde seguimos buscando innovar.

“Gracias a la dulcería también hemos tenido la oportunidad de conocer a colegas de otros estados, con quienes compartimos experiencias y aprendizajes. Y, sobre todo, nos llena de alegría haber acompañado durante décadas los momentos dulces de tantas familias poblanas”.

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