Barcel encontró una forma de personalizar al comercio tradicional mexicano con una activación de Día de Muertos que convierte a las tienditas de la esquina en parte de la experiencia de marca, a través de catrinas creadas especialmente para sus clientes.
La propuesta llama la atención porque cambia el lugar habitual de la personalización, ya que en vez de pedir al consumidor que entre a una plataforma, configure un producto o genere contenido desde su celular, la marca lleva el recurso directamente al punto de venta y utiliza uno de los símbolos más reconocibles de la cultura mexicana para generar una interacción más cercana.
La estrategia también aprovecha una fecha con un enorme potencial cultural para las marcas; el Día de Muertos permite trabajar con códigos visuales que ya tienen reconocimiento entre los consumidores, pero el reto está en evitar que todas las campañas terminen utilizando las mismas imágenes: calaveras, flores de cempasúchil y altares.
CONCANACO SERVYTUR reportó que la derrama económica estimada para el Día de Muertos 2025 fue de 49 mil 500 millones de pesos fue, un aumento de 9.2 por ciento frente a los 45 mil 318 millones de pesos de 2024.
El punto de venta tiene un peso particular en México. Worldpanel by Numerator reportó que los hogares mexicanos visitan en promedio 22 canales de compra a lo largo del año, seis más que antes de la pandemia. La diversificación de canales ha elevado la competencia por la atención del shopper y obliga a las marcas a construir experiencias que tengan sentido en cada espacio de compra.
La relevancia del canal tradicional también se explica por su alcance. Datos difundidos por NielsenIQ en 2026 señalan que este canal alcanza a más de 95 por ciento de los hogares mexicanos y concentra una parte relevante de las ventas de consumo.
Kantar también ha documentado la importancia de la cercanía para el shopper mexicano. En uno de sus estudios, 56 por ciento de los hogares señaló a la tienda de la esquina como una de las opciones consideradas para realizar compras, un comportamiento que muestra el valor que conserva este formato dentro de los hábitos de consumo.
En ese sentido, la personalización se ha convertido en una expectativa cada vez más importante para los consumidores. KPMG México reportó en 2026 que las interacciones personalizadas, intuitivas y proactivas tienen un peso creciente en la experiencia del cliente, mientras que la personalización aparece entre los factores con mayor impacto en la lealtad y la recomendación.
El desafío está en trasladar esa expectativa a categorías de consumo masivo, donde el contacto con la marca suele ser rápido y está condicionado por precio, disponibilidad, exhibición y conveniencia.
Ahí aparece uno de los puntos más interesantes de la iniciativa de Barcel. La personalización no necesariamente tiene que convertirse en una plataforma tecnológica compleja. Puede materializarse en una pieza visual que haga sentir al consumidor reconocido dentro de un espacio cotidiano.
