Tastepoint by IFF (NYSE: IFF), líder en creaciones de sabores y soluciones de gustos innovadoras, ha identificado diez sabores que se prevé configurarán el escenario de los alimentos y bebidas en Norteamérica en 2026. Estas predicciones destacan los sabores que se estima que serán tendencia en el comercio minorista, el servicio de alimentos y otros sectores durante el próximo año.
“Para continuar brindando soluciones de desarrollo de productos que satisfagan las necesidades únicas y cambiantes de los consumidores, seguimos las tendencias de la industria y el mercado, estando al tanto de lo que es relevante ahora y en el futuro”, dijo Nicole Potash, directora general de Tastepoint. “Nuestras predicciones de tendencias de sabor anuales reflejan una mezcla vibrante de influencias, desde clásicos impulsados por la nostalgia y favoritos mundiales que están ganando impulso en los Estados Unidos, como así también nuevas combinaciones audaces. Esperamos que la lista de este año brinde información valiosa a las marcas y una inspiración nueva que cree productos que estimulen los sentidos y despierten la imaginación”.
Donde confluyen la ciencia y la creatividad, Tastepoint aprovecha décadas de experiencia para guiar a las marcas en el desarrollo de productos de bebidas y alimentos impulsados por las tendencias que enciendan la inspiración y deleiten el paladar de los consumidores.
Como todos los años, Tastepoint pronostica diez tendencias de sabores según el análisis de mercado basados en datos, seguimiento de menús de servicios de alimentos, escucha social y cambios en el comportamiento de los consumidores. La lista de 2026 ofrece información sobre categorías como confitería, bebidas, lácteos, gastronomía, aperitivos y panadería. Refleja cambios de tendencias clave como la nostalgia y los productos más saludables, e identifica los sabores globales que se estima que ganarán terreno en Norteamérica.
Los diez principales sabores que se observarán en 2026 son:
- Mandarina. Encabeza la lista como uno de los cítricos con mayor versatilidad. Su perfil brillante y dulce, ya consolidado en jugos y bebidas gasificadas, muestra una expansión acelerada hacia coctelería, cafés saborizados, postres congelados, aderezos y salsas, alineado con la preferencia por sabores frescos y reconocibles.
- La cereza refuerza su posición como sabor emocionalmente potente. Su equilibrio entre dulzor y acidez conecta con recuerdos clásicos, pero hoy se actualiza en bebidas funcionales, barras de snack, mezclas energéticas, confitería y productos lácteos, beneficiándose de su asociación con antioxidantes naturales y coloraciones intensas.
- El maíz dulce, históricamente un alimento básico en muchos países, reaparece con fuerza impulsado por la popularidad del elote mexicano y otras preparaciones internacionales. Su perfil cremoso y ligeramente azucarado se adapta tanto a snacks salados como a aplicaciones culinarias y productos plant-based, donde aporta textura y familiaridad.
- La sopa de cebolla francesa trasciende el plato tradicional para inspirar sabores umami profundos en caldos concentrados, productos listos para comer y propuestas gourmet en food service, reflejando la demanda por comfort food con mayor complejidad.
- La cola vive un renacimiento. Más allá de las bebidas, su perfil especiado y caramelizado se abre paso en helados, rellenos de panadería y postres, capitalizando la nostalgia y el reconocimiento inmediato del sabor.
- El limoncello. Como los consumidores buscan experiencias auténticas y de primer nivel, se espera que este licor italiano por influya en nuevas categorías asociadas a la indulgencia premium; ganará espacio en productos horneados, bebidas listas para tomar como tés fríos y cafés.
- El “sweet heat” o swicy consolida su expansión. La combinación de dulce y picante ya no se limita a snacks y salsas, sino que llega a helados, cocteles y bebidas innovadoras, apoyada en la creciente tolerancia al picante y la curiosidad sensorial.
- El sabor pancake rompe la barrera del desayuno y se posiciona en postres, heladerías y snacks nocturnos, evocando calidez e indulgencia.
- El tiramisú, con su perfil multicapa de café, cacao y cremosidad, se proyecta más allá de la panadería hacia lácteos y bebidas.
- Finalmente, el chai spice consolida su ascenso global ofreciendo una alternativa aromática, especiada y reconfortante frente a sabores tradicionales, con amplio potencial en alimentos y bebidas.
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