Por: Malinali López
En el 2020, ante el futuro incierto que se vivía por la pandemia, Norma Elisa Meza y José Luis Salazar creían que no era mala idea emprender un negocio que les brindara un ingreso extra; y como ella ya había trabajado en una dulcería y tenía idea de cómo funcionaba este negocio, este giro les pareció una buena opción.
Seguían analizando el tema cuando Norma Eliza vio un local que le pareció idóneo para lo que querían, así que no lo pensaron dos veces y decidieron aprovechar la oportunidad que tenían frente a ellos: comenzaron a buscar mobiliario, productos, adecuar el lugar, y tan solo dos semanas después, Confetti Dulcería abría sus puertas en octubre de ese mismo año, en la alcaldía Iztapalapa de la Ciudad de México.
Nuestros entrevistados recuerdan que ese día estuvieron acompañados por familiares y amigos, así como por la gente que pasaba por ahí, quienes se sorprendían de lo rápido que habían abierto, y también se mostraban felices porque ya no tendrían que ir más lejos a conseguir los productos para sus fiestas.
De hecho, fue tal el éxito de Confetti Dulcería que un año y medio después tuvieron que mudarse a un local más grande para ofrecer el servicio de calidad que la gente de la zona merece. “Ya no cabíamos en la dulcería, tuvimos que buscan un local más grande para poder dar un buen s servicio: que esté todo ordenado, que la gente vea el producto y pueda escoger con calma, que nuestro espacio se vea bonito y atractivo”.
Y es que en Confetti Dulcería podemos encontrar todo lo necesario para armar una fiesta desde los dulces y desechables hasta el palo para la piñata. En su catálogo encontramos una gran variedad de productos entre paletas, gomitas, chocolates, etc.; y es que, de acuerdo con nuestros entrevistados, han tratado de abarcar la mayoría de las marcas que la gente reconoce, entre las que destacan De la Rosa, Laposse, Las Delicias, Dulces Montes, Tutsi, Hershey, Turin, Nestlé. De este amplio catálogo, entre los que más alta rotación tienen son los dulces Tomy y Damy, el Tapón de Bremen y Bofitos.
José Luis Salazar agregó: “ha habido productos que aquí en la comunidad no jalan, pero tratamos de tener todo el producto que pueda buscar la gente: desde el que tiene su tienda, el que vende afuera de las escuelas, el que tiene su puesto de dulces fuera de su casa, tratamos de cubrir todo lo que nos piden”. También cuentan con venta a granel, y han comenzado a ofrecer la venta al mayoreo a partir de cinco productos diferentes en paquetes cerrados.
En cuanto a las tendencias de los clientes, Salazar comentó que los dulces con chamoy y tamarindo son de los favoritos de los jóvenes, que siempre están en busca de los sabores picantes. Otro producto muy solicitado han sido las bolsas piñateras de diversas marcas, y no pueden faltar los dulces de novedad, como el huevo estrellado, que sigue estando en el gusto de la gente.
De la dulcería a arreglos con globos
Una emocionada Norma Elisa Meza platica que la dulcería los ha llevado a experimentar en otros terrenos que no tenían contemplados: “Cuando abrimos, yo le decía a mi esposo que debíamos darle versatilidad a la dulcería. A mí me gusta mucho hacer manualidades, nosotros abrimos en octubre y para noviembre ya estábamos haciendo unos dulceros para la calaverita de los niños, y luego para diciembre ya estaba haciendo canastas de regalos.
“Y no faltó quien nos pidiera una mesa de dulces, y entonces dijimos ‘tenemos los dulces, ¿qué tan difícil puede ser? Y aceptamos. Luego nos pidieron una mesa de dulces pero arreglada con globos, por lo que comencé a tomar cursos”.
Así, Confetti Dulcería ya no nada más se dedica a la venta de dulces y artículos para fiestas, sino que también puede hacer el decorado de esta. “La dulcería nos está dando la posibilidad de entrar a otros campos que también son muy buenos para nosotros. Son muchas áreas de oportunidad que tenemos para que la dulcería se desenvuelva” puntualizó Meza.
Al preguntarles si se imaginaban que abrir una dulcería los llevaría a armar arreglos de globos, José Luis Salazar no dudó en señalar: “tengo una hormiga atómica al lado, lo que le pongan enfrente ella dice sí, y yo la apoyo en todo lo que necesite. No esperábamos meternos en tanta cosa, sin embargo, es algo que nos gustan hacer. Por ejemplo, aquí cada 1 de noviembre que se dan dulces a los niños, desde el segundo año comenzamos a decorarla dulcería y a poner detalles para que la gente se tome fotos en la entrada de la dulcería. Ahora la gente ya nos conoce, saben que aquí van a encontrar una decoración para sus fotos y la esperan con anticipación. Y si esto va a ser una tradición para la comunidad, que así sea”.
Listos para envíos nacionales
Nos contaron que en enero de este año los invitaron a participar en una expo como proveedores de dulces, lo cual les dio una gran proyección, pues ya los ha empezado a contactar gente de otros estados de la República, lo cual contribuye con la intención del proyecto que es convertirse en una comercializadora grande.
En su preparación para la expo crearon un catálogo digital, el cual han empezado a compartir. Salazar señala que este tema no es improvisado, pues ya han hecho algunos envíos dentro de la Ciudad de México, por lo que ya se encuentran preparados para realizar envíos nacionales.
Para Elisa, todo el proceso -desde que rentaron el local hasta el día de hoy- ha sido un aprendizaje. Finalmente señaló: “en Confetti Dulcería el servicio al cliente es fundamental, los asesoramos con todo lo que necesitan. Yo me he puesto a decirle a la gente cómo hacer las brochetas. Al final es eso, el gusto que tenemos por atender a las personas que entran a nuestro negocio. Y la gente se va contenta y regresan”. Por su parte, José Luis Salazar agregó: “la gente que ha confiado en nosotros en estos cinco años es porque se han dado cuenta de la dedicación que ponemos”.
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